Abejas

En estos días hemos vivido una pequeña primavera, estación que pronto comenzará y que nos trae la floración de los campos y con ella: las abejas.

 

Llevo bastante tiempo saliendo en primavera en busca de abejas. Si, están las melíferas, esas abejas que van de flor en flor, buscando el néctar y llevándose el polen con ellas. Pero no sólo de melíferas vivirá maicamero, o las flores. 

 

  

¿Conocemos a todas nuestras abejas?

 

Abeja de la miel atrapada por una araña.

Hay una gran variedad de estos insectos si nos fijamos un poco, además de la melífera, y no me refiero al abejorro, o al abejorro de la visita (que según viene, se va). Hay abejas de diferentes colores, tamaños y formas. Diferentes géneros que incluyen algunas muy distintas: una de las que más me llaman la atención son las unicornio o Euceras, con unas largas antenas; o las Andrenas de colores grisáceos y con un gran número de especies; o incluso abejas como las Anthidium algunas de las cuales se asemejan a una avispa, y sólo por su vuelo y su vello que se las puede diferenciar.

Un origen común

Anthidium sp. foto captada en el entorno urbano alcalaíno

Esto me recuerda, que las abejas tienen un pasado, y este era una avispa, y es que por eso asociamos tanto a unas con las otras, tienen un pasado común aunque no tienen mucho que ver actualmente. Las abejas evolucionaron cubriendo su cuerpo de vello entre otras cosas, y preparándose para recoger el polen con su cuerpo. Y las avispas, bueno, será cuestión de verlo en alguna publicación futura.

 

Eucera longicornis durmiendo en flor

Su importancia

Todas estas abejas, al igual que la doméstica, son animales esenciales para la polinización no solo de flores y belleza, si no de árboles y cultivos. Son las encargadas de que plantas como los pimientos, tras su floración puedan polinizarse y asegurar cultivos futuros. O de los almendros entre otras muchas, muchas plantas. Sería difícil imaginar un mundo sin ellas, si que es cierto que hay muchos otros animales que participan en esta polinización, pero las abejas están ampliamente repartidas, y trabajan de continuo para ello, por lo que su pérdida supondría un duro golpe para la vegetación.

Y no debemos sólo hablar de futuro. Actualmente ya se contrata a personas para que hagan la función de las abejas, siendo este un trabajo no especialmente agradecido. Agricultores se ven en la obligación de pagar a personas por hacer cosas que se desarrollarían de forma natural si no se usaran con tantos pesticidas y químicos que hacen del lugar un sitio impracticable para estos animales.

 

 

Grupo de Euceras durmiendo en una flor de jara blanca.

Y a vosotros, ¿Os gustan estas fotos? Os animo a ver y observar bien lo que nos rodea. Siempre hay algo que nos sorprenderá Y si queréis indagar más sobre estos animalillos, os recomiendo un libro El Libro de las Abejas de María Sanchez Vadillo.

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